Cuando el cirujano te habla de operarte, aparece enseguida una pregunta muy natural: «¿qué me van a poner exactamente?». Entender los tipos de prótesis de rodilla te ayuda a llegar más tranquilo a la consulta, a hacer las preguntas adecuadas y a comprender por qué tu equipo médico recomienda un modelo y no otro. No hay una prótesis «mejor» en abstracto: la buena es la que encaja con tu articulación, tu desgaste y tu forma de vida.
En esta guía te explicamos, con palabras sencillas, las grandes familias de prótesis y para quién está pensada cada una. La decisión final siempre la toma tu traumatólogo tras ver tus radiografías, pero llegarás mucho mejor preparado.
💡 Lo esencial en 30 segundos
- La prótesis total sustituye toda la articulación y es la más frecuente: representa alrededor del 90 % de las intervenciones.
- La prótesis parcial (unicompartimental) reemplaza solo la zona dañada; requiere que el resto de la rodilla esté sana.
- La fijación puede ser cementada, no cementada o híbrida, según el hueso y la edad.
- No existe un modelo universal: la elección depende de tu radiografía, tu edad y tu actividad.
- La decisión final la toma tu cirujano; estos conceptos son para entenderle mejor.
Las grandes familias de prótesis
Aunque el catálogo de implantes es enorme, casi todos los tipos de prótesis de rodilla se agrupan en función de dos preguntas clave. La primera: ¿cuánta articulación se sustituye? La segunda: ¿cómo se fija el implante al hueso?
Según cuánto se reemplace, hablamos de prótesis total o de prótesis parcial. Según cómo se anclan, hablamos de prótesis cementadas, no cementadas o híbridas. Combinando ambas ideas se obtiene la solución concreta para cada paciente.
La rodilla tiene tres «compartimentos»: el interno, el externo y el que está detrás de la rótula. El desgaste por artrosis puede afectar a uno solo o a los tres. Esa diferencia es la que marca, en gran medida, el tipo de prótesis que se elige.
Prótesis total de rodilla
La prótesis total de rodilla (PTR) sustituye las superficies articulares de los tres compartimentos. Es, con diferencia, la intervención más habitual: se calcula que representa cerca del 90 % de las artroplastias de rodilla que se realizan.
Se compone de un componente femoral metálico, una bandeja tibial también metálica y un inserto de polietileno de alta densidad que hace de «cartílago» entre ambos. En muchos casos se sustituye además la parte posterior de la rótula.
¿Para quién está indicada?
Se recomienda cuando la artrosis afecta a toda la articulación, cuando hay deformidad importante (piernas en «X» o en «paréntesis») o cuando existe artritis reumatoide. También es la opción cuando otras alternativas ya no alivian el dolor.
Su gran ventaja es la fiabilidad: es una cirugía muy contrastada, con resultados duraderos. Puedes profundizar en cuánto tiempo aguanta un implante en nuestra guía completa sobre la prótesis de rodilla.
Prótesis parcial o unicompartimental
La prótesis parcial, también llamada unicompartimental, sustituye solo el compartimento dañado y conserva el resto de la rodilla, incluidos los ligamentos cruzados. Es una cirugía más «conservadora» y menos agresiva con los tejidos sanos.
Suele ofrecer una recuperación algo más rápida y una sensación de rodilla más «natural», precisamente porque respeta gran parte de la anatomía original. La incisión es menor y la estancia hospitalaria puede acortarse.
¿Quién es buen candidato?
El requisito principal es que el desgaste esté limitado a un solo compartimento y que los ligamentos estén en buen estado. También se valora que no exista una deformidad importante ni una inflamación generalizada de la articulación.
El inconveniente es que, si con los años se desgasta otro compartimento, puede ser necesario convertirla en una prótesis total. Por eso la selección del paciente es tan cuidadosa: no todo el mundo cumple los criterios.
Cementada, no cementada e híbrida
Además de cuánto se sustituye, importa cómo se ancla el implante. Aquí entran los tres grandes sistemas de fijación, que tu cirujano elige sobre todo según la calidad de tu hueso.
En la prótesis cementada se usa un cemento óseo especial que fija los componentes al hueso de inmediato. Es la opción más frecuente, muy fiable, y suele preferirse en personas de más edad o con hueso algo debilitado.
En la prótesis no cementada, el implante tiene una superficie rugosa o porosa a la que el propio hueso se «agarra» y crece con el tiempo. Se suele reservar para pacientes más jóvenes y con buena calidad ósea. La híbrida combina ambos métodos: cementa una parte y deja la otra sin cementar.
Tabla comparativa de los tipos de prótesis
| Tipo | Qué sustituye | Candidato ideal | Ventaja principal |
|---|---|---|---|
| Total (PTR) | Los tres compartimentos | Artrosis extensa o deformidad | Muy fiable y duradera |
| Parcial / unicompartimental | Un solo compartimento | Desgaste localizado, ligamentos sanos | Recuperación más rápida |
| Cementada | Fijación con cemento óseo | Mayor edad o hueso frágil | Fijación inmediata |
| No cementada | Fijación por crecimiento óseo | Paciente joven, buen hueso | Anclaje biológico duradero |
¿Cuál es mejor para ti?
La respuesta honesta es: depende. No hay un modelo superior a todos; hay un modelo adecuado a cada rodilla. Tu traumatólogo valora tus radiografías, el estado de tus ligamentos, tu edad, tu peso y tu nivel de actividad antes de decidir.
Un paciente de 70 años con artrosis generalizada será, casi con seguridad, candidato a una prótesis total cementada. Una persona más joven con desgaste solo en el compartimento interno podría beneficiarse de una parcial. Son perfiles muy distintos.
Lo importante es que llegues a la consulta con tus dudas por escrito y que preguntes sin miedo: qué tipo te proponen, por qué, y qué esperar en tu caso. Un paciente informado colabora mejor en su propia recuperación.
Lo que debes recordar
Los tipos de prótesis de rodilla se resumen en dos grandes decisiones: cuánto se sustituye (total o parcial) y cómo se fija (cementada, no cementada o híbrida). La prótesis total sigue siendo la más común y fiable, mientras que la parcial ofrece ventajas cuando el daño está localizado.
Ningún modelo es «el mejor» por sí solo. La clave está en que el implante encaje con tu articulación y tu vida. Confía en el criterio de tu equipo médico y usa esta información para entenderle mejor y participar en la decisión.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor una prótesis parcial o una total?
Ninguna es mejor en general. La parcial ofrece recuperación más rápida, pero solo sirve si el desgaste está en un compartimento y los ligamentos están sanos. La total es más versátil y fiable cuando el daño es extenso. La elección depende de tu radiografía.
¿Cuánto dura cada tipo de prótesis de rodilla?
La mayoría de las prótesis modernas duran entre 15 y 20 años o más. La durabilidad depende más de tu peso, tu actividad y la técnica quirúrgica que del tipo concreto. Tu cirujano puede darte una estimación ajustada a tu caso particular.
¿Qué diferencia hay entre cementada y no cementada?
La cementada se fija de inmediato con cemento óseo y se usa mucho en personas mayores. La no cementada tiene una superficie porosa a la que el hueso se agarra con el tiempo, y se reserva para pacientes jóvenes con buena calidad ósea.
¿Puedo elegir yo el tipo de prótesis?
Puedes expresar tus preferencias y hacer todas las preguntas, pero la decisión técnica corresponde al cirujano. Él elige el modelo según tus radiografías, tu edad y tu actividad. Un buen equipo médico te explicará siempre por qué recomienda una opción concreta.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu caso, consulta a tu médico o fisioterapeuta.