
En breve
- Arrodillarse con prótesis de rodilla es posible, pero no siempre cómodo. No hay riesgo de dañar la prótesis.
- Alrededor del 50-80 % de los pacientes logran arrodillarse después de la cirugía, con distintos grados de comodidad.
- La sensación de incomodidad se debe a la alteración de la sensibilidad cutánea, no a un problema mecánico.
- Existen adaptaciones prácticas que hacen el arrodillamiento mucho más tolerable.
«¿Podré volver a arrodillarme?». Esta pregunta aparece en casi todas las consultas previas a la cirugía. Y es comprensible: arrodillarse es parte de la vida cotidiana — para jugar con los nietos, para rezar, para la jardinería, para buscar algo debajo de un mueble.
La respuesta corta es: probablemente sí, aunque quizás con una sensación diferente a la que conocías.
¿Por qué resulta incómodo?
Contrariamente a lo que mucha gente piensa, la incomodidad al arrodillarse no viene de la prótesis en sí. La prótesis soporta sin problema la presión de arrodillarse. El problema es otro:
- Alteración de la sensibilidad: la incisión quirúrgica corta pequeños nervios cutáneos. Esto produce una zona de adormecimiento o hipersensibilidad alrededor de la cicatriz que puede hacer incómodo el contacto directo con el suelo.
- Tejido cicatricial: la cicatriz y los tejidos profundos generan una sensación de tensión al flexionar completamente la rodilla.
- Factor psicológico: el miedo a dañar la prótesis impide a muchos pacientes siquiera intentarlo.
Consejo de fisioterapeuta
La clave para arrodillarse con comodidad es proteger la zona de la cicatriz. Una almohadilla de jardinería, un cojín grueso o una toalla doblada bajo la rodilla cambian completamente la experiencia. No intentes arrodillarte sobre suelo duro sin protección — no es cuestión de valentía, es cuestión de confort.

Cómo practicar
No intentes arrodillarte de golpe el día que te sientas mejor. Es un proceso gradual:
- Mes 3-4: empieza apoyando la rodilla sobre una superficie blanda (cama, cojín grueso) con apoyo de los brazos.
- Mes 4-6: baja al suelo con una almohadilla de jardinería y apóyate en una silla o mesa.
- Mes 6+: practica arrodillarte y levantarte con menos apoyo. La técnica correcta es usar la pierna no operada como «motor» para levantarse.
«Al principio no podía ni pensar en arrodillarme. A los 6 meses probé con un cojín de jardín y me sorprendí: pude hacerlo sin dolor. Ahora juego en el suelo con mi nieta usando siempre mi almohadilla. Es diferente a antes, pero funciona.»
— Isabel, 67 años, Buenos Aires (Argentina)
Alternativas prácticas
Si arrodillarse sigue resultando incómodo, hay adaptaciones inteligentes para la vida cotidiana:
- Jardinería: banco de jardín elevado, herramientas con mango largo, cojín de rodillas.
- Buscar objetos caídos: pinzas extensibles para recoger cosas del suelo sin agacharse.
- Jugar con niños/nietos: sentarte en el suelo con las piernas cruzadas o estiradas en vez de arrodillarte.
- Oración: silla o cojín elevado como alternativa a la posición arrodillada clásica.
En la consulta
Muchos pacientes me confiesan que ni siquiera lo intentan por miedo. Cuando les explico que la prótesis no se va a romper ni desplazar por arrodillarse, y les muestro cómo hacerlo con protección, la mayoría descubre que pueden hacerlo mejor de lo que esperaban.
No es todo o nada
Arrodillarse con prótesis puede ser diferente, pero no imposible. Con las adaptaciones adecuadas, la mayoría de los pacientes recuperan esta función. Ten paciencia, prueba con protección, y descubre tu propia capacidad.