Ejercicios en piscina después de prótesis de rodilla

Ejercicios en piscina después de prótesis de rodilla

En breve

  • La piscina es uno de los mejores entornos para rehabilitar una prótesis de rodilla: el agua reduce el peso corporal hasta un 50-90 % según la profundidad.
  • Puedes empezar ejercicios en piscina a partir de la semana 6-8, siempre que la herida esté completamente cerrada.
  • La hidroterapia mejora la flexión, la fuerza y el equilibrio con menos dolor que los ejercicios en seco.
  • No necesitas saber nadar: los ejercicios se hacen de pie, con el agua a la altura del pecho.

Hay algo casi mágico en el momento en que entras a la piscina después de semanas de rehabilitación en seco. El agua te sostiene, reduce la presión sobre la rodilla operada, y de repente movimientos que en tierra firme todavía cuestan se vuelven posibles. No es magia, es física: el principio de Arquímedes trabajando a tu favor.

¿Cuándo puedo empezar?

La condición absoluta es que la herida esté completamente cerrada, sin costras y sin supuración. Generalmente esto ocurre entre las semanas 4 y 6. Tu cirujano debe dar el visto bueno.

Dato importante

Una herida que parece cerrada por fuera puede no estar completamente sellada por dentro. No te metas en la piscina antes de que tu cirujano lo autorice, aunque la cicatriz tenga buen aspecto. El riesgo de infección no vale la pena.

Programa de ejercicios acuáticos

Nivel 1: Caminar en el agua (semanas 6-8)

Empieza simplemente caminando en la parte menos profunda de la piscina (agua a la altura del pecho). La resistencia del agua fortalece los músculos mientras la flotabilidad protege la articulación. Camina hacia adelante, hacia atrás y de lado durante 10-15 minutos.

Nivel 2: Flexo-extensión asistida (semanas 8-10)

Sujétate del borde de la piscina y flexiona la rodilla llevando el talón hacia el glúteo. En el agua, la flotabilidad te ayuda y la resistencia te frena suavemente. 3 series de 10 repeticiones.

Nivel 3: Ejercicios de fuerza (semanas 10-14)

Sentadillas en el agua (hasta 60° de flexión), patadas suaves, zancadas, elevaciones laterales de pierna. La resistencia del agua actúa como un peso natural y progresivo.

Hidroterapia para rehabilitación de prótesis de rodilla

Consejo de fisioterapeuta

El agua caliente (28-32°C) relaja la musculatura y facilita la flexión. Si tu piscina está demasiado fría (por debajo de 26°C), los músculos se tensan y los ejercicios serán menos eficaces. Busca piscinas climatizadas o centros de rehabilitación con hidroterapia.

¿Nadar con prótesis de rodilla?

Sí, puedes nadar. Es una de las actividades más recomendadas a largo plazo porque es de bajo impacto y trabaja todo el cuerpo.

  • Estilo recomendado: crol (estilo libre) y espalda. Los movimientos de piernas son suaves y no fuerzan la rodilla.
  • Con precaución: braza. La patada de braza requiere una rotación de rodilla que puede resultar incómoda. Pruébala suavemente y deja de nadarla si molesta.
  • Uso de pull buoy: si quieres nadar solo con los brazos mientras la rodilla se fortalece, coloca un pull buoy entre las piernas.

«La piscina fue lo que más me ayudó. En el agua podía flexionar la rodilla mucho más que en seco, y sin dolor. A los 4 meses nadaba 30 largos tres veces por semana. Ahora, dos años después, sigo yendo. Es mi terapia favorita.»

— Claudia, 62 años, Puebla (México)

En la consulta

Si tienes acceso a una piscina climatizada, aprovéchala. He visto cómo pacientes que complementan su fisioterapia con ejercicios acuáticos dos o tres veces por semana progresan notablemente más rápido. El agua no sustituye la fisioterapia en seco, pero la complementa de manera excepcional.

El agua es tu aliada: úsala

La piscina ofrece un entorno seguro, eficaz y agradable para recuperar tu rodilla. Espera a que la herida esté cerrada, empieza caminando en el agua y progresa a tu ritmo. Tu rodilla nueva y el agua se van a llevar muy bien.

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