
En breve
- Después de la cirugía vas a tomar 3 tipos principales de medicamentos: analgésicos (para el dolor), anticoagulantes (para prevenir trombosis) y antibióticos (para prevenir infección).
- El dolor se maneja con un esquema escalonado: de más fuerte a más suave, reduciendo progresivamente.
- No esperes a que el dolor sea insoportable para tomar la medicación: es más fácil prevenir el dolor que controlarlo una vez instalado.
- Nunca modifiques las dosis ni suspendas un medicamento por tu cuenta.
Después de la cirugía vas a salir del hospital con una receta que puede parecer larga. Analgésicos, antiinflamatorios, anticoagulantes, protector gástrico, quizás un antibiótico… Es normal sentirse abrumado. Vamos a poner orden.
Cada medicamento tiene una función específica y un tiempo de uso. Entender para qué sirve cada uno te va a ayudar a tomarlo correctamente y a saber cuándo es el momento de dejarlo.
Control del dolor: el esquema escalonado
El dolor después de una prótesis de rodilla es real, pero manejable. El equipo médico va a utilizar un enfoque llamado analgesia multimodal: combinar varios medicamentos de diferente potencia para controlar el dolor con los menores efectos secundarios posibles.
Nivel 1: Paracetamol (acetaminofén)
La base del tratamiento. Seguro, eficaz y bien tolerado. Se toma a intervalos regulares (generalmente cada 6-8 horas), no solo cuando duele. Dosis máxima habitual: 3-4 gramos diarios.
Nivel 2: Antiinflamatorios (ibuprofeno, diclofenaco, celecoxib)
Reducen la inflamación y el dolor. Se combinan con el paracetamol. Siempre se toman con alimentos y con un protector gástrico (omeprazol o similar) para proteger el estómago.
Dato importante
Si tienes problemas renales, úlcera gástrica o estás tomando anticoagulantes, algunos antiinflamatorios pueden estar contraindicados. Confirma siempre con tu médico qué puedes tomar y qué no.
Nivel 3: Opiáceos (tramadol, codeína)
Se reservan para los primeros días cuando el dolor es más intenso. Se reducen progresivamente y se retiran lo antes posible. Efectos secundarios frecuentes: estreñimiento, somnolencia, náuseas.

Consejo de fisioterapeuta
Toma tu analgésico 30-45 minutos antes de la sesión de fisioterapia. Así llegas con el dolor controlado y puedes trabajar mejor la flexión y los ejercicios. No es «hacer trampa»: es ser inteligente con tu recuperación.
Anticoagulantes: tu seguro contra la trombosis
Como hemos explicado en otros artículos, la trombosis es un riesgo real después de una prótesis de rodilla. Los anticoagulantes son tu principal protección.
Los más habituales:
- Heparina de bajo peso molecular (enoxaparina): inyección subcutánea diaria durante 2 a 6 semanas.
- Anticoagulantes orales directos (rivaroxabán, apixabán): algunos cirujanos los prefieren por comodidad (se toman en pastilla).
«Las inyecciones de heparina me daban un poco de aprensión al principio. Mi esposa me las ponía. Al tercer día ya ni las sentía. Es una rutina de 30 segundos que te puede salvar de un problema serio.»
— Raúl, 66 años, Montevideo (Uruguay)
Antibióticos preventivos
Se administran durante la cirugía (por vía intravenosa) y a veces se continúan 24-48 horas después. Su función es prevenir la infección de la prótesis. Generalmente son cefalosporinas (cefazolina o similar).
Otros medicamentos que puedes necesitar
En la consulta
Uno de los errores más frecuentes que veo es que el paciente deja de tomar el analgésico porque «ya no duele tanto». Y al día siguiente va a fisioterapia sin medicación, la sesión duele más, y pierde confianza. La reducción debe ser gradual y coordinada con tu médico, no de golpe.
Los medicamentos son tus aliados, no tus enemigos
Tómalos como te los han prescrito, a las horas indicadas, sin saltarte dosis ni añadir fármacos por tu cuenta. Si tienes dudas sobre alguno, llama a tu médico o a tu farmacéutico. Y recuerda: el objetivo es reducirlos progresivamente, no eliminarlos de golpe.